Su Primera Visita

En la Iglesia de Cristo nos sentimos muy complacidos y contentos que usted esté pensando visitarnos.

Deseamos que se sienta lo más cómodo posible entre nosotros. Reconocemos, sin embargo, que es un poco difícil desenvolvernos en lugares desconocidos. Nuestra meta es que usted se sienta familiarizado con nuestra congregación, y complacido por la experiencia de haber compartido la adoración a nuestro Señor con verdaderos amigos. El objetivo de este artículo es darle a conocer quiénes somos nosotros y qué es lo que puede esperar en cualquiera de nuestras reuniones en domingo.

primera_visitaNo nos consideramos una denominación. Nuestras raíces se remontan a la iglesia que nos describe el Nuevo Testamento. Nuestra meta es determinar por medio de la Biblia cómo era la Iglesia del Señor Jesucristo al principio y tratar de reproducirla en nuestros días. Aspiramos ser una iglesia idéntica a aquella que fundó Jesús por medio de los apóstoles.

En pos de esta noble meta, queremos proveer una razón bíblica para todo lo que hacemos en nuestro servicio de adoración y en nuestra estructura organizativa. Lo que la iglesia original enseñó y practicó, eso queremos enseñar y practicar. Por ejemplo, la iglesia de Cristo es autónoma, es decir que es independiente y tiene su propio gobierno local. No dependemos de sínodos o concilios. Nuestro único cuartel general o sede central se encuentra en el cielo, nuestro líder universal es Jesucristo y nuestro único credo es la Biblia.

Todo lo que hacemos en nuestros servicios de adoración, lo hacemos con la firme convicción de que esta era la manera exacta en que los cristianos del Nuevo Testamento adoraban al Dios que nosotros también adoramos. Los varones son los que presiden la asamblea (I Timoteo 2: 8-12; I Corintios 14: 34-35). Sin embargo, usted puede unirse al resto de los adoradores, participando igual que ellos.

El púlpito no es considerado un escenario, pues en la adoración novo testamentaria no hay espectadores; todos somos adoradores. Aún así, nadie le pedirá que cante cuando usted no desea hacerlo.

Una de las peculiaridades de nuestra congregación y que algunos encuentran extraño es que la música que usamos es ‘a capella”, es decir, cantamos sin el acompañamiento de instrumentos musicales en nuestros servicios de adoración. En el Nuevo Testamento la iglesia no usó de instrumentos musicales para adorar a Dios. De hecho, la expresión “a capella” significa “para la iglesia”. Por muchos siglos la única música aceptable para la iglesia era la que entonaban los cristianos con sus labios y corazones (Efesios 5: 19; Hebreos 13: 15; Colosenses 3: 16; I Corintios 14: 15).

Ningunalabando3_fxo de nosotros somos cantantes profesionales; más bien, de la más profunda gratitud y con la más sentida fe, alabamos al Señor con cantos. Nuestro énfasis no está tanto en el talento musical de cada uno, sino en la actitud del corazón con la que cantamos. Ponemos mucha atención al contenido de las letras sabiendo que nuestro culto es también racional (I Corintios 14: 15; Romanos 12: 1).

En cada reunión expresamos con fe nuestro agradecimiento a Dios y juntos pedimos Su bendición (I Tesalonicenses 5: 17; I Timoteo 2: 8; I Corintios 14: 15; Hechos 2: 42, etc.). Oramos los unos por los otros, y por todo el que solicite nuestra intercesión (Santiago 5: 16; I Timoteo 2: 1-3).

Cada primer día de la semana, como congregación participamos del pan y del jugo de uva, ambos representativos del cuerpo y la sangre de Jesús respectivamente (Hechos 20:7, 1 Corintios 11:23-26). Esto lo hacemos como un memorial de nuestro Señor quién dio su vida dejándose clavar en una cruz y derramando Su sangre para que nosotros podamos recibir perdón de pecados, según Su gracia (Mateo 26: 26-29). Le llamamos “la cena del Señor” porque fue establecida por Él, y porque según Su promesa Él la comparte con nosotros cada vez que comemos el pan y tomamos el jugo de uva. También le llamamos “comunión” porque nos recuerda la relación especial que tenemos con el Señor y los unos con los otros (I Corintios 10: 16-17).

Adicionalmente, cada primer día de la semana, y solamente en ese día, nuestros miembros ofrendan voluntariamente a Dios como parte de su adoración a Él (I Corintios 16: 1-2; II Corintios 8: 1-5; 9: 5-15; Filipenses 4: 15-20). Estos fondos son destinados al desempeño de la obra de Dios en esta localidad, para las necesidades de los miembros y para colaborar con la obra misionera en otros lugares. Siendo usted nuestro invitado, no le pediremos, ni esperamos que ofrende.

cena1Aunque es bíblico proveer un salario a los que se dedican por completo al desarrollo de la iglesia (I Corintios 9: 7-14), en este momento todos los que ministran en los diferentes ministerios y los que dirigen a la iglesia en nuestra congregación, lo hacen voluntariamente, sin ser remunerados.

Cuando nos visite, usted puede esperar oír un mensaje bíblico, centrado en Cristo. Creemos que la Biblia es un libro inspirado y autoritativo (II Timoteo 3:16-17). Creemos que todo el que hable frente a la iglesia, debe hacerlo en conformidad a la enseñanza de la Biblia (I Pedro 4:11). Nuestros instructores enseñan directamente de la Biblia. En los sermones se proveen referencias bíblicas que permiten a los oyentes mirar si la enseñanza está ajustada a la Palabra de Dios (Hechos 17:11; Juan.5:39). Nuestro sincero deseo es que todos los que asistan puedan ser instruidos y edificados espiritualmente por Dios mediante la fiel exposición de su Palabra.

Como nuestro invitado de honor le recibiremos con calor humano y cortesía. Somos un grupo de personas que procedemos de varias naciones, y diversos trasfondos sociales y culturales. No nos consideramos mejores que nadie, ni tampoco juzgamos según apariencias. Entendemos que como pecadores, hemos recibido el don gratuito de la salvación y hemos sido elevados a la condición de hijos de Dios, no por mérito propio, sino por la gracia de Dios. Habiendo encontrado la verdadera vida en Cristo, ahora queremos compartirla con todos los que nos rodean. Esa es la razón por la que nos da alegría ver caras nuevas en nuestras reuniones.

Sin embargo, no le presionaremos o avergonzaremos en ninguna manera. Más bien, buscamos que se sienta cómodo explorando las bases de nuestra fe a su propio paso. De nosotros sólo recibirá una amable recepción y una disposición sincera a servirle en el nombre de Jesús. Si en alguna manera podemos hacerlo, no dude en hacérnoslo saber.

Nosotros le consideramos nuestro amigo o nuestra amiga, y esperamos que usted llegue también a hacer lo mismo con nosotros.

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