Nuestro Mensaje

La Biblia es una biblioteca de escritos inspirados. Contiene poesía, profecía, himnología, narrativas, cartas, parábolas, proverbios, historia, etc. Para nosotros, sin embargo, el enfoque, la clave para interpretar toda la Escritura, el centro y eje de toda la revelación de Dios, es Jesucristo.

Poner a Jesús en el centro no significa que el resto de la Escritura carece de importancia o relevancia. Más bien la historia de Jesús es el lente a través del cual debemos ver al resto de la Escritura.

La peculiaridad del llamado de Jesús a sus discípulos radica en que Él no los llamó a seguir leyes o una religión; su llamado es para seguirle a Él (Mateo 4: 19). Por eso, a sus seguidores se les llamó cristianos o “seguidores de Cristo” (Hechos 11: 23). Jesús fue el dador del nuevo pacto. Dios le dijo a los tres discípulos que habían ascendido con Jesús cuando se transfiguró: “A Él oíd” (Lucas 9: 35). Según el nuevo pacto, Dios nos habla hoy por medio de Jesús (Hebreos 1: 1-3).

Jesús es el intérprete autoritativo de la Escritura. Sus palabras en el sermón del monte nos muestran esa verdad con claridad: oísteis que fue dicho…pero yo os digo” (Mateo 5: 21-22, 27-28, 31-32, 33-34, 38-39, 43-44). Al final de su mensaje, dice la Escritura: “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de Su doctrina; porque es enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mateo 7: 28-29).

El mensaje de los primeros discípulos era primordialmente Jesucristo. Pedro dijo: “a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2: 36), y después le dijo a otro grupo: “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvo” (Hechos 4: 11). Pablo dijo: “…nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; más para los llamados, así judíos como a griegos, Cristo poder de Dios y sabiduría de Dios” (I Corintios 1: 23-24). Cuado tuvo que explicar cual era el mensaje esencial que hace la diferencia entre la salvación y la perdición, Pablo explicó el evangelio que él y sus compañeros predicaban: “Porque primeramente os he enseñado lo asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (I Corintios 15: 3-4).

Las enseñanzas de Cristo son centrales a la vida y la fe de todos sus discípulos hoy día. Él es quien nos a dado a conocer a Dios el Padre de una manera más completa e íntima (Juan 1: 18). Él es la palabra de Dios en quien radica la luz y la vida de la humanidad (Juan 1: 1-14). Él es el único camino a Dios, la única fuente de verdad, y el único que da vida espiritual a los seres humanos (Juan 14: 6)

Las última palabras de Jesús antes de subir al cielo indican cual debe ser el trabajo que sus discípulos han de realizar en el mundo: “…id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que he mandado…” (Mateo 28: 19-20). La obediencia solo hace sentido cuando es a una persona, dentro de una relación de compromiso con esa persona. Y esa persona es Cristo.

Él es el modelo y la meta de todo discípulo. Anunciamos (es decir, predicamos), amonestamos y enseñamos a todo ser humano para que alcance la madurez en Cristo (Colosenses 1: 27-29), lo cual significa que la madurez no es un estado, sino un proceso en el que los discípulos se van pareciendo más y más a Cristo (II Corintios 3: 18; Efesios 4: 12-16).

nuestro_mensaje¿Que pues diremos? Jesús es la esencia de nuestro mensaje en la iglesia de Cristo en Miami Dade. La Biblia, la Palabra de Dios, es crucial y vital para nosotros, ya que Jesús nos habla por medio de ella. El Señor Jesús es la autoridad, la meta, la verdad, la norma, y la medida de nuestra fidelidad. Nuestra lealtad es a la verdad que esta en Jesús (Efesios 4: 21). Su ministerio es el modelo para nosotros seguir. Su preocupación por los seres humanos, los que están perdidos, los heridos, los abandonados, los enfermos, los religiosos, los ricos y los pobres, los jóvenes y ancianos, los poderosos y los desvalidos, todos ellos, son nuestra pasión.

Cristo es nuestro mensaje. La predicación nuestra está basada en las buenas nuevas de Jesús; los mensajes nuestros están basados en las Escrituras, pero fundamentados en Jesús. No es el mensajero el que es importante, sino el mensaje.

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